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sábado, 26 de febrero de 2011

OLLANTA EN TACNA

escrito por: Juanfernando Flores


El día de ayer viernes 25 de Febrero, fue el día más esperado por los militantes del Partido Nacionalista - Gana Perú, el motivo; que luego de esperar su llegada hace poco más de un mes, se frustrara la visita por el proceso de selección de los mejores cuadros que postularían al Congreso de la República. El avión que traía al líder Nacionalista, quien se levantara en el Fuerte Locumba, producto de las necesidades del pueblo peruano , quienes urgían de un cambio en la política nacional y para derrotar a la dictadura de Alberto Fujimori, piso suelo tacneño al promediar las 9:00 pm. Las vivas, arengas, agitadas en las gargantas de los jóvenes y bases del partido no faltaban ni descansaban.

Nosotros quienes integramos la prensa Tacna Nacionalista, también nos sumamos con nuestros compatriotas, para tal recibimiento. Una caravana organizada en un sólo día, dio muestras de la capacidad organizativa de los dirigentes distritales del partido, y el poder de convocatoria del Lider Nacionalista.

A su llegada y frente a la militancia que lo esperaba en el aeropuerto, Ollanta Humala accedió a una rueda de prensa, para luego avanzar con una caravana, hacia un canal de televisión local, en el camino y por a prisa, varias unidades móviles que lo acompañaron perdieron de vista al grupo de avanzada, y regresaron a sus bases. La tarea ahora es organizar el mitin planificado para las 6:00 pm del dia Domingo 26 de Febrero en la Plaza Quiñones, una plaza histórica, cuna de Cesar Copa y cuna también de varios dirigentes sociales.


Las bases del cono sur de la ciudad junto a su dirigente Distrital acompañaron junto a nosotros la comitiva de recepción. En la foto de abajo apreciamos a dos miembros de organización del comando de campaña del cono sur, quienes también nos acompañaron al aeropuerto, de izquierda a derecha; Jeremias Maquera (comando de campaña), Julio Cawi (comando de personeros) y Luis Barreto (secretario distrital de ciudad nueva).

Así las organización de aquí al 10 de Abril, se va consolidando cada vez más. La población recibe con mucho cariño al líder Nacionalista y la victoria se acerca con Ollanta Presidente.



lunes, 1 de noviembre de 2010

VIBRANTE ANIVERSARIO


por: RAÚL WIENER /LA PRIMERA, 31 octubre 2010

Como una espada en el aire.

Ollanta empezó su discurso recordando el poema de Javier Heraud “Palabra de Guerrillero”, Porque mi patria es hermosa/ como una espada en el aire,/ y más grande ahora y aun/ más hermosa todavía,/ yo hablo y la defiendo/ con mi vida./ No me importa lo que digan/ los traidores,/ hemos cerrado el pasado/ con gruesas lágrimas de acero./ El cielo es nuestro,/nuestro el pan de cada día,/ hemos sembrado y cosechado/ el trigo y la tierra,/ y el trigo y la tierra/ son nuestros,/ y para siempre nos pertenecen/ el mar/las montañas y los pájaros. Así los grandes ideales por los que vivió y murió el poeta eternamente joven del Perú y el sueño de una patria recuperada se fundieron en el calor de la noche en el Agustino. Diez años después de la llamada Gesta Democrática de Locumba.


Cuando Ollanta Humala alcanzó el punto culminante de su discurso, refiriéndose a los millones de peruanos excluidos del modelo económico, el coliseo vibró. De un lado a otro podía verse que la multitud presente allí estaba formada por vecinos de ese bastión popular limeño, ajenos a los beneficios del crecimiento y otros indicadores macroeconómicos de que alardea el gobierno.

Igual entusiasmo desató el llamado a la más amplia unidad, por encima de diferencias ideológicas que deben quedar atrás en un programa común que impulse a las fuerzas progresistas, las organizaciones populares y los movimientos regionales, a buscar el gobierno y la transformación del país en las elecciones del 10 de abril de 2011.

Diez años después del levantamiento militar y social de Locumba, el discurso del comandanteOllanta Humala y la propuesta nacionalista han madurado, comentaban los periodistas que cubrían el acto.

Así lo confirmaba al menos un video preparado para la ocasión que, además de servir para la nostalgia, dejaba ver los primeros encuentros del teniente-coronel rebelde con la prensa y sus criterios sobre lo que debía hacerse en el país.

Allí, en uniforme de campaña, Ollanta explicaba su rebelión como una obligación moral frente al inmenso baldón de vergüenza que había caído sobre el Ejército, por el compromiso de los altos mandos con la dictadura corrupta de Fujimori y Montesinos.

Desde el estrado levantado en El Agustino, un dirigente político civil, con más arrugas y más kilos (como se definió a sí mismo), recordaba la noche del viernes que un congresista de la época había reclamado por un general capaz de ponerle alto a la descomposición del Estado y lasFuerzas Armadas, al servicio de las ambiciones de un grupo que no quería dejar el poder. Al día siguiente preguntaba si no había algún coronel dispuesto a salvar el honor del uniforme. Entonces, dijo Humala, decidió levantarse antes que preguntara si habría un comandante para enfrentar al dictador y sus compinches.

El nacionalismo incipiente del año 2000 respondía a un mandato ético de separar a una parte de las instituciones militares de la profunda caída de un régimen en el que la cúpula de las Fuerzas Armadas se había sometido a una mafia de ladrones y violadores de los derechos humanos. El de 2010 propone dotar de un carácter nacional al mercado, para el progreso de los productores nacionales, ponerle freno a los apetitos lobistas y depredadores y cambiar la Constitución para forjar un país diferente.

Presencia popular

El local de la Cooperativa Huancayo en El Agustino es un amplio terreno cercado, en el cual se había armado un estrado elevado en el que se encontraban ubicados invitados de varios partidos de izquierda, congresistas nacionalistas y del Bloque Popular (ex UPP), dirigentes de la CGTP, la CUT y otras organizaciones sociales y representantes de las regiones, entre los que se encontraba el presidente electo del Cusco, Coco Acurio. Dos pantallas de gran tamaño reproducían lo que estaba sucediendo en el estrado y sirvieron para presentar el video recordatorio de los hechos de Locumba.

La asistencia estaba compuesta por una gran cantidad de delegaciones provincianas: Cusco, Ayacucho, Tacna, Piura, Cajamarca, entre otras, estaban allí representadas y formaban un compacto grupo de manifestantes que cubrían con sus ponchos y sombreros las zonas delanteras de la concentración. A su lado estaban los conos limeños, con banderolas que los identificaban. Miles de chalecos rojos y sombreros del mismo color, con la letra O (símbolo de la campaña de Humala) cubrían la noche, y era difícil evitar contrastar esta orgullosa identificación con el tradicional color de las pasiones, con el pánico de otros grupos políticos al color de la rebeldía histórica.

También era notable la composición social de la asistencia a la cita nacionalista, respecto a lo que se ha visto en otras manifestaciones políticas, incluidas las de izquierda y centroizquierda. De hecho se trataba de una reunión del pueblo-pueblo, de los que menos tienen y que sin duda piensan en el comandante de Locumba como un líder para cambiar este destino que los desfavorece.

Una menuda mujer que, levantada de su asiento en la parte delantera, no era mucho más alta que cuando estaba sentada, y que lanzaba arengas que eran seguidas por toda la masa, no era por supuesto una política experimentada, menos una tránsfuga o una aspirante a puesto público.

Era la imagen de una campesina serrana que venía a conquistar el gobierno y el poder. Y lo mismo más atrás, miles de voces de personas para las que la política recién estaba adquiriendo algún significado.